29 de abril de 2017

En caida libre. (continuación)

-El mundo según Eva

CAPITULO 2: El mundo según Juan.

Esa mañana Juan no tenia ganas de ir a trabajar, quizás como todo los lunes. Pero tomó coraje, abrió los ojos, se desperezó y salió de la cama. Iba a ir a trabajar, debía, pero no se afeitaria. Quizás era el único acto de rebeldía que se podía permitir.
Llegó a horario, y comenzó con la tarea de todos los días, buscó el arnés y todos sus instrumentos de trabajo.
Si le hubiesen preguntado a su madre que haría Juan de grande, seguro hubiese respondido, a su pesar, escalador.
Es que Juan desde la cuna trepaba y saltaba con una gran facilidad. Hasta el propio Houdini se hubiese muerto de envidia, si estuviese vivo claro.
Existen dos clases de personas en este mundo, según Juan. Las que temen a las alturas y las que las aman. Y Juan sin duda pertenece a este último grupo. Lo que Juan afirma que nadie puede ser indiferente a ellas.
Su sueño siempre fue ser escalador, pero vivir en una ciudad que la elevación natural  mas alta estaba a mas de 500 kilomentros se lo había impedido. En si, no era la distancia, sino las circustancias lo que hicieron que Juan adaptara su sueño.
Juan era hijo único de madre soltera.  Su padre lo había abandonado apenas le confirmaron el Alzheimer a su mamá.  Juan solo  tenia 13 años, y su padre no pudo estar a la altura de las circunstancias. Desapareció, años despues Juan se enteraría que había formado otra familia en Uruguay, no quiso saber más. Quizás una forma de pagar con la misma moneda el desinterés que había tenido su padre.
A los 16 años, tuvo que salir a trabajar para poder brindar atención adecuada a su madre. El secundario lo terminó de noche, y cada momento libre que tiene visita a su madre.
Una vez, la enfermera que cuida a su mamá le dijo que no hacía falta tanto esfuerzo. Qué no hacía falta que vaya todos los días a darle de cenar. Juan la miró, le sonrrió y le dijo "a mi me hace falta".
Así  que Juan echo raices en la ciudad. Sin sus montañas pero con su mamá.
Varios fueron los trabajos que Juan hizo. Desde paseador de perros a peón. Pero con el actual trabajo había logrado tocar un poco el cielo con las manos, o al menos algo así. Juan se encargaba de lunes a sabados de limpiar las ventanas de algunos de los edificios de la ciudad.
Ese lunes que conoció a Eva, le tocaba su tarea en un edificio de sólo 14 pisos. Unas de las razones por las cuáles ese lunes le costaba arrancar. Si hubiese sido alguno de 50 pisos, o al menos 30, estaría emocionado.
Subió a la azotea, se dispuso a prepararse, se colocó el arnés cuando la puerta de la azotea se abrió.
Observó como una figura de mujer caminó hasta la cornisa. Al principio no le prestó mucha atención. No sería la primera vez que alguien suba a la terraza a fumar. Se volteó, y siguió ajustando su equipo.
Pero sintió la necesidad de volver a mirar a esa mujer, cuando miró se encontró a ella en la cornisa. Por un momento se quedó inmóvil,  hasta que se dió cuenta que esa mujer se estaba preparando para saltar. Cuándo cayó en cuenta de ello, corrió con todas sus fuerzas, llegó a tomarla de la cintura y caer hacia atrás.
Su espalda golpeó con fuerza en el duró suelo de la azotea. Sintió el calor en la espalda y sintió el perfume del pelo de quién había salvado. Sintió, sin entenderlo, ganas de permanecer largo tiempo así.


11 de marzo de 2017

La lógica de los politicos (cualquier banda y color)

Resulta que soy responsable de solucionar un problema. Entonces lo que hago es buscar un culpable, no importa realmente si es el causante del problema pero es el chivo expiatorio perfecto. 
Todas las victimas se centran en que el que causa su padecer es quién yo les digo, no se centran en el problema y lo mejor de todo no me culpan a mi. 
¿Y sino funciona? Entonces les hago creer a las victimas que ellas son las responables de su problema, que ellos deben padecer el mismo o limitar sus beneficios o libertades pro a solucionar un problema (claro no se soluciona con eso... pero los entretiene en no buscar solución/responsables por un tiempo). 


4 de marzo de 2017

En caida libre

Juan y Eva se conocieron en una circunstancia extraña. Quizás fue el motivo o el disparador de la unión.

CAPITULO 1: El mundo según Eva.

Si le preguntasen a Eva como ese día llegó a la cornisa no lo recuerda. Su mente tiene un momento negro desde que estaba sentada en su escritorio hasta que comenzó a juntar fuerzas para saltar. No sabe si subió los siete pisos que separan su escritorio con la azotea por las escaleras o el asensor. O si, se saco sus zapatos cuando comenzó a caminar por la azotea o lo hizo al subir a la cornisa. Ella sólo recuerda estar parada viendo el cielo, era un día despejado de enero. 
Era temprano, no puede precisar el horario, pero hacia poco que había entrado en el horario laboral. No deberia ser mas allá de las 10 de la mañana.
Estaba ahi parada, el viento movia su vestido. Cerró los ojos y pensó que si a la mañana hubiese pensado en que iba a morir hoy, se hubiese vestido diferente. Esa ropa le quedaba bien, pero con la caida se le iba a ver la cola. Sonrrió avergonzada al imaginarse la situación.  ¿Pero que iba a hacer? ¿Se iba a ir a cambiar? Negó con la cabeza pensando en lo absurdo que era estar pendiente de ello. 
Y era como todo en su vida. Todo se había convertido en pensar en el otro. Quizás eso mismo es lo que la tenia ahi parada.
Bueno llegó el momento, pensó. A la cuenta de tres saltaría.
Uno... pensó que no dejó carta de despedida. Igual ¿Quién la recibiría? ¿A quién le importaría? ... sintió una presion en su pecho. La presión se descomprimio con una lágrima que recorrio su mejilla. No quiso secarla, a ver si perdía el equilibrio y se moría sin estar preparada.
Dos... pensó que sin la carta todos iban a pensar que era por Nicolás que se mataba. Sintió bronca. Si Nicolás despertaba algún sentimiento en ella no eran de suicida, sino mas bien homicida. Antes de matarse por él prefiero ... estar muerta pensó. Y se dio cuenta de la incoherencia que acababa de pensar. Se regañó como siempre pensando en lo tonta que era.
Se dijo, llegó el momento, respiró y exhaló. Tres.
En ese mismo momento que su cuerpo se destinaba a tomar envión. Unos brazos la tomaron de su cintura y la empujaron para el lado contrario al que se habia preparado para caer.
No entendía nada, aun estaba con los ojos cerrados, cuando su cuerpo golpeó contra otro.
Abrió sus ojos y vio el mismo cielo que había dejado de ver al momento de empezar a contar. Estaba boca arriba, acostada sobre alguien. Alguien que aún la tomaba por la espalda. Alguien que respiraba agitado. Ella tardó en entender que había pasado. Se trato de sacar esas manos de encima, tenia bronca, ella lo había decidido y alguien se interpuso. Ese alguien la había salvado. Y la iba a seguir salvando como nunca imaginó jamás.



17 de enero de 2017

Romantica empedernida

Aquí me encuentro. Son casi las tres de la mañana... y me quedé leyendo una historia de amor que encontré por la red.
No lo puedo evitar, me gusta las historias de "vivieron felices por siempre", aunque sean una gran fantasía.
Cuando era chica, estaba enamorada del principe Williams... soñaba que algún día por algún motivo me iba a encontrar (ahora ni a palos me gusta jaja).
Pero siempre fui, muy de soñar despierta. Y siempre una enamorada del amor.
Pero de un tiempo a esta parte, pienso que me fui helando, me siento un tempano, incapaz de sentir. Me conmueve leer una historia de amor. Pero no logro sentir. Siento como si mi corazón estuviese anestesiado.


9 de agosto de 2016

Seriamente

Pensando seriamente cerrar este Blog, dar un portazo final. Obviamente que existen millones de seguidores que se regocijan leyendo día a día los post que alguna vez he dejados, y que le prohibiría ese gozo a ese millar de personas. jaja
Fuera de broma, el cerrar este sitio se que solamente me afectaría a mi, sería aceptar, comprobar y afianzar que aquella que existió alguna vez no está más, que ya no es la misma, la que se juro ser la misma por siempre hoy se da cuenta que no está más.

Me gusta cada tanto reencontrarse con la que fui; y esa nostalgia es la que me hace dejar el vestigio de ello aqui. Quizás el motivo más fuerte para seguir conservando este espacio es el no saber realmente quien uno es o como es actualmente... uno se sigue atando a lo que alguna vez fue por miedo de no ser mejor de lo que fue.
Si en vez de aprender de los errores, crecer, si en vez de encontrarnos con una versión 2.0 de nosotros, nos encontramos con lo que nunca imaginamos ser.
Aferrarse a lo que ya no somos no nos permiten descubrir lo que somos capaces ser.
Y uno se debate, los motivos. Uno no los encuentra... y sigue día a día, tratando de evitar tomar una decisión...

25 de septiembre de 2015

Insomnio in BUE

No puedo dormir, bebé duerme, y yo no puedo. Y se va a despertar a las 6 de la mañana, para su teta y va a querer jugar... Porque a esa hora no le da sueño...
Quizas con suerte, logré que duerma hasta las 8... Siempre y cuando tome su teta. Definitivamente ya no mía.
Y estas horas pérdidas en no poder dormir, he intentar hacerlo, no las recuperaré.
Tengo la mente intranquila, sin saber o entender que lo provoca. Pienso sin pensar. Tengo la sensación de estar pensando, pero no se que es lo que estoy pensando. Bastante incomodo.
Si pudiese identificar el motivo por el cual no puedo dormir, quizás podría buscarle una solucion.
Incoherencias, más incoherencias.. Mente en negro más que en blanco.
Pajaritos que cantan... Qué hacen los pájaros cantando a las 3 y media de la mañana en medio de una ciudad?

19 de agosto de 2015

Sin motivos

La luna salia todos los días en su ventana. En si la luna no salía para ella, aunque a ella le gustaba pensar eso. Pensarlo, le hacía sentirse importante, le hacía sentir que no estaba sola. 
Un día la luna no salio, se escondió atrás de las nubes. Ella no entendía la razón por la cual su amiga no la vino a visitar. Pensó que quizás algo había hecho para que ocurra esto.
Repaso uno a uno todos sus actos. Cual habría sido el motivo.
Ese día no pudo hacer otra cosa que pensar en el motivo del abandono. 
Esa noche espero, y la vio aparecer, pensó en preguntarle por la ausencia. Pero considero que era mejor conservarla calma, y esperar que esto no vuelva a suceder.